Día Mundial del Síndrome de West
Cada 10 de abril se conmemora el Día Mundial del Síndrome de West, una jornada dedicada a dar visibilidad a esta rara pero grave forma de epilepsia infantil. Desde Neureka, nuestro centro especializado en neurorrehabilitación, queremos sumarnos a esta fecha tan significativa dando visibilidad y compartiendo información sobre este síndrome poco conocido por la población, cómo identificarlo en sus primeras fases, y de qué manera un enfoque terapéutico integral puede marcar la diferencia en la vida de los pequeños y sus familias.

¿Qué es el Síndrome de West?
El Síndrome de West es una encefalopatía epiléptica que se manifiesta de forma temprana, normalmente en el primer año de vida, a través de tres signos característicos:
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Espasmos epilépticos: contracciones musculares bruscas, breves y repetitivas.
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Retraso o regresión en el desarrollo psicomotor.
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Hipsarritmia: un patrón cerebral caótico y desorganizado que se detecta mediante un electroencefalograma (EEG).
Este trastorno neurológico puede tener distintas causas (genéticas, estructurales, metabólicas, entre otras), y su impacto en el desarrollo del niño es variable, pero en muchos casos significativo. Por eso, el diagnóstico y la intervención precoz son fundamentales.
Síntomas de detección temprana
Detectar el Síndrome de West en sus primeras etapas puede ser complejo, pero es clave para iniciar cuanto antes un tratamiento adecuado. Estos son algunos de los principales signos de alerta que pueden ayudar a padres, cuidadores y profesionales a sospechar de su presencia:
Espasmos epilépticos
Son el síntoma más característico. Se presentan como sacudidas breves y repetitivas, generalmente al despertar o al quedarse dormido. Afectan a menudo a cabeza, tronco y brazos, y suelen agruparse en series. Aunque pueden confundirse con sobresaltos o reflejos normales del bebé, su repetición debe generar sospecha.
Pérdida o regresión de habilidades
Muchos niños con Síndrome de West dejan de realizar acciones que ya habían aprendido: dejar de mirar a la cara, de sonreír, de emitir sonidos o de mantener la cabeza firme. También puede observarse una ausencia de progreso en el desarrollo motor y cognitivo.
Disminución de la respuesta a estímulos
El bebé puede parecer más “desconectado” del entorno, con menor reacción ante sonidos, luces o el rostro de sus cuidadores. Esta menor reactividad puede confundirse con pérdida auditiva o visual, aunque el origen suele ser neurológico.
Reducción de la interacción social
Disminuye el contacto visual, la sonrisa social y el balbuceo. El bebé puede parecer menos expresivo, menos interesado en el juego o en la interacción con otras personas.
Ante cualquiera de estos síntomas, es imprescindible acudir a un neuropediatra. Un EEG permitirá detectar la hipsarritmia, clave en el diagnóstico, y se podrá iniciar el tratamiento médico lo antes posible.

¿Cómo pueden ayudar los centros de neurorrehabilitación?
Una vez iniciado el tratamiento farmacológico, es esencial acompañarlo de una intervención terapéutica especializada y temprana. En Neureka, trabajamos con un enfoque integral y personalizado para abordar de manera coordinada las distintas áreas del desarrollo afectadas por el síndrome.
Nuestros servicios incluyen:
Neuropsicología infantil
Desde esta área se evalúan las funciones cognitivas del niño y se diseñan programas de estimulación cognitiva adaptados. Se trabajan aspectos como la atención, la memoria, la regulación emocional o el aprendizaje, siempre en función de las capacidades del niño y en estrecha colaboración con su entorno familiar.
Logopedia
El desarrollo del lenguaje suele verse comprometido en niños con Síndrome de West. En Neureka, nuestros logopedas se enfocan en estimular la comunicación desde las primeras etapas, usando tanto técnicas verbales como sistemas aumentativos o alternativos. Además, se abordan alteraciones en la deglución y alimentación que puedan derivarse del síndrome.
Terapia ocupacional pediátrica
Los terapeutas ocupacionales trabajan el desarrollo sensoriomotor, la coordinación, la planificación motora y la autonomía en las actividades cotidianas. En Neureka potenciamos el juego como herramienta terapéutica, ayudando al niño a interactuar activamente con su entorno y facilitando su participación en la vida diaria.

Nuestro compromiso en Neureka
En Neureka, sabemos que un diagnóstico como el del Síndrome de West cambia la vida de una familia. Por eso, ofrecemos acompañamiento emocional, orientación profesional y tratamientos personalizados desde una perspectiva humana y basada en la evidencia.
Nuestro equipo multidisciplinar trabaja de forma coordinada para diseñar planes de intervención que se ajusten a las necesidades de cada niño, con el objetivo de maximizar su potencial y mejorar su calidad de vida.
En este Día Mundial del Síndrome de West…
…queremos recordar que informar, detectar y actuar a tiempo puede marcar una gran diferencia. Si tienes dudas, si notas cambios en el desarrollo de tu bebé o si ya has recibido un diagnóstico, no estás solo. En Neureka estamos aquí para ayudarte.
Porque cada niño merece una oportunidad de avanzar.
En Neureka, caminamos contigo.
Puedes contactar con nosotros a través de los siguientes medios:


